sábado, 20 de agosto de 2016

Historias de un conductor KIA en Jerez



En 2010, compré un vehículo KIA en Trasur, SA en en el concesionario de Jerez. Soy muy dejado a la hora del lavar el coche, lo reconozco. Pero soy muy escrupuloso a la hora del mantenimiento. Así, que como KIA te da siete años de garantía, que fue una de las razones por la que me decidí por la marca, siempre he ido al detalle.
Me dijeron que la primera revisión la tenía que hacer a los quince mil kilómetros. Mi coche es de gasoil.
Y así fue
Fecha 03/03/2011 kms 15073
Fecha 09/01/2012 kms 29585
Fecha 13/11/2012 km 44820
Fecha 04/09/2013 kms 59452
Fecha 04/06/2014 kms 74543
Fecha 25/02/2015 kms 89964
Fecha 10/11/2015 kms 105.313

Y aquí empiezan a llegar las sorpresas, porque pregunto para cuándo me toca el cambio de la correa de distribución. Me dicen que a los 120.000 kms. pero que yo tenía que hacer la revisión cada 20.000 no cada 15.000. Y que la correa de distribución es a los 160.000, no a los 120.000. Me quedo a cuadros. Y me siento haber hecho el tonto. Les preguntó que por qué no me lo han dicho antes y la persona que me atiende, que es otra distinta a la que me atendía antes no me sabe responder.
Yo me quedo con la sensación de que me la han metío doblá.

Se va acercando la fecha de la revisión a los veinte mil kilómetros, tengo previsto hacer un viaje de 1200 kms lo menos, y quiero tener el coche a punto así que me adelanto para hacer la revisión porque además advierto que el coche hace un ruido raro. Funciona bien, no se le encienden testigos ni nada, pero hace un ruido extraño en el motor.

Sorpresa. Después de hacer cientos de intentos de llamar por teléfono, llamadas que me cuestan el dinero porque te atiende un contestador con opciones, nunca me cogen el teléfono en el taller de KIA Trasur en Jerez. Hasta que me lo cogen el cuatro de agosto de 2016 y me dan cita para finales de mes, con lo cual yo me tengo que ir de viaje antes y no puedo. Normalmente siempre me han dado cita para una semana vista. Algo razonable. Pero un mes es mucho. Me dan como opción que lo lleve a KIA Cádiz, dónde me dan cita para el 18 de agosto. Vale, menos es nada. A las siete de la mañana. Con lo cuál, uno que vive en Jerez se tiene que levantar a las cinco y media para estar allí a las siete y luego molestar a compañeros de trabajo para que te lleven de Cádiz a El Puerto donde trabajo y luego para que te lleven a Cádiz otra vez para recoger el coche.

Me hacen la revisión, pero lo del ruido no lo miran porque tienen que desmontar el motor y eso lleva mucho tiempo. Me dicen que pida cita en Jerez. Le pregunto que qué puede ser el ruido. No tienen ni idea. Lo cuál me sorprende, pero bueno, entiendo que no se quiera un mecánico arriesgar a dar un diagnóstico de una cosa que no ha tocado.

Vuelve la aventura, la santa paciencia y la valeriana para empezar a llamar otra vez a KIA Jerez y no te lo cogen. Eso sí, probé a llamar a KIA Jerez a ventas, como si fuera a comprar un coche y me lo cogen al momento. Cosa que me cabrea. Total, después de horas, me lo cogen en el taller. Estamos a 19 de agosto cuando llamo y me dan cita para el 18 de octubre. Vamos, que hay más cola en la KIA de Jerez que en la planta de Traumatología del Hospital jerezano. Una resonancia magnética tardan menos en hacerla. Y ya es decir.

¿Soluciones? Que me espere. Me quejo a través de twitter, y me dicen que verán lo que sucede.

Y aquí estoy yo, con el KIA con el ruido y sin solución. No puedo viajar tranquilo, de hecho, me voy a ir en otro coche y la vuelta la haré en tren por culpa de KIA.

Llevo el coche a su concesionario porque me fío - me fiaba de ellos - por el tema de la garantía. Pero ¿para qué quiero yo garantía si no me atienden?

Lo llevaré a un taller particular si ellos no son capaces de solucionar el problema gordo que tienen - porque es un gran problema - de la atención posventa de vehículos.

Y en eso estoy.

Os seguiré contando.

Firmado: un sufrido conductor KIA jerezano.

Posdata: Luego te piden que por favor cuando te llamen de Madrid en la encuesta sobre la calidad del servicio que te dicen que puntúes de uno a diez que no puntúes nunca ocho porque los coreanos eso no lo consideran buena calidad. Pues lo siento. La amabilidad del personal es EXCELENTE. En eso no tengo pega. Pero sí en la calidad del servicio. Y ya se pueden imaginar el número que voy a poner en la encuesta.

¿Por qué los curas católicos hacen lo contrario a lo que dice el Evangelio?



Esta es la lectura de hoy, 20 de agosto de 2016


Evangelio según San Mateo 23,1-12. Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: "Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente. En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".

¿Por qué entonces hay algunos curas a los que hay que llamarles o permiten que se les diga Padre? Algunos me he encontrado a los que prefieren que se les llame 'hermano' o simplemente por su nombre. Pero hay algunos que quieren Padre. Incluso otros, que viste de blanco, que se hacen llamar 'Santo Padre'.
Y sólo hay un Doctor dice la lectura... sin embargo, sabemos que 'Doctores tiene la Iglesia...'

miércoles, 17 de agosto de 2016

A Federico, en el 80 aniversario de su asesinato.





O asesinado.

Siendo la ciudad perfecta,
siempre te veo la sombra
que la sonrisa me quita.
Siendo la ciudad perfecta,
siempre escucho el silencio
entre los pájaros de Bib-Rambla.
Siendo la ciudad perfecta,
el agua clara del Darro
se me enturbia cuando me pasa.

Ciego en Granada.
Te quitaron la posibilidad de ver
crecer los árboles en la montaña roja,
de ver permanecer en pie la Alhambra.

Ciego. Te quitaron la vista
porque te quitaron la vida.

Mudo. Te quitaron la voz
porque te quitaron la vida.

¿Y tus manos?
¿Y tus manos, Federico?
¿Qué hubieran escrito tus manos?
Si hubieras podido seguir viendo.
Si hubieras podido seguir oyendo.
Si hubieras podido seguir viviendo.

¡Cuánto he perdido yo,
cuánto ha perdido el mundo
y cuánto ha perdido Granada!


miércoles, 10 de agosto de 2016

El machismo, mata


No puedo escribir en estado de shock. Tampoco debo escribir triste, así que he dejado pasar unos días. Pero todo sigue igual. No se me cae de la cabeza lo ocurrido el viernes pasado en Jerez con el intento de asesinato de dos mujeres por el mero hecho de ser eso: mujeres.
Hace unas semanas en estas mismas páginas hablaba yo de la desazón, del dolor tan distinto que te producen las muertes dependiendo de las distancias. Hay gente que no lo entiende, pero a mí me pasa.
En eso estaba mi mente cuando venía desde El Puerto a Jerez unas horas después del hecho y veía a lo lejos el campanario de San Miguel: ‘Ahí al lado ha sido’.
No voy a escribir ahora de por qué, del dolor, del intentar entender cómo suceden estas cosas.
Lo que quiero decir en esta columna es que estoy cansado. Me pasa en la radio. Me pasa cuando escribo: siempre que saco el tema de los asesinatos machistas de mujeres, siempre, siempre, tienen que aparecer hombres sobre todo, y alguna mujer – la mayoría de veces, suegras y madres de hombres separados – que me ‘recuerdan’ que también hay hombres que sufren, que si denuncias falsas, que si bla bla bla..
Pero ¿vamos a ver? ¿Estoy yo hablando de eso acaso? ¡Estoy hablando de que matan a mujeres porque son mujeres! Otro día sí quieren hablamos de las denuncias falsas, de los hombres que también son maltratados o de la violencia en las parejas homosexuales que también las hay! Pero HOY hablo de MUJERES ASESINADAS PORQUE SON ESO: MUJERES. ¿Por qué me queréis cambiar el tema? ¿por qué me mezclan churras con merinas? ¿por qué me intentan justificar los asesinatos machistas con razones como ‘ella se echó otra pareja y él lo veía y no lo pudo soportar’? ¿por qué se atreven a compararme a las mujeres asesinadas con el número de hombres maltratados? ¿Nos ponemos a contar ataúdes?… Les digo siempre.
Pero noy hay manera. Cada vez que hablo de una mujer asesinada, que no muerta (¡el lenguaje es tan importante!) termino hablando de que los hombres también sufren.  O de que hay que ver como soy que catalogo los asesinatos por categorías cuando todas las muertes son iguales. NO. Todas las muertes no son iguales. Serán iguales en el dolor que causan. Pero no son iguales por los motivos por los que se mata: No es lo mismo una muerte por terrorismo que por homofobia que por un robo que por una enfermedad o por machismo. Hay que saber y conocer la raíz para atajar la causa.
Y estoy cansado. Estoy harto. Verdaderamente harto de que con sangre delante nuestra, con muerte y con violencia haya gente que pretendan invisibilizar o suavizar algo que es una tragedia y es horrible.
Es como decía un amigo el otro día: te ocurre como si hablaras de las víctimas de ETA y alguien te dijera que hay víctimas que se aprovechan de las subvenciones.
Miren ustedes: lo peor del machismo es que uno lo lleva dentro y no se da cuenta. Especialmente de los micromachismos, que yo los llevo también, porque nos los han inoculado desde pequeños a través de la educación, la familia,  la religión y la política.
Y no se pueden ustedes ni imaginar lo que es para un gay tener machismo dentro, así que sé muy bien de lo que hablo.
Micromachismos que como un virus, un día se hace grande y mata.
Pero hasta aquí llegué: estoy cansado de hablar de mujeres asesinadas y que alguien me desvíe la atención para taparme la boca y que diga lo que sus machismos internos les impiden querer oír. Hasta aquí llegué: esto no va a ser el día de la marmota. Quién intente despistarme será anulado de mis conversaciones. Aislado. Es lo que se merecen los machistas. El aislamiento. Sean machistas que maten o no, porque yo no les veo diferencia: sólo el tiempo en el que atacan a la mujer. Unos los hacen, otros lo intentan, otros simplemente, lo desean o lo piensan. Y otros no llegan a la violencia nunca: pero tienen un nexo de unión dentro: el machismo. El machismo que mata.

miércoles, 27 de julio de 2016

La nueva guerra


Vivimos en el presente y todo nos parece extremadamente lento. Sin embargo, cogemos un libro de Historia y vemos que cada hecho, cada cosa que ocurre, está enclavado en algún punto de nuestra manera de contar las cosas que pasan. La Primera Guerra Mundial, el periodo de entreguerras, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, el desplome de la Unión Soviética… ¿Dónde estamos ahora? ¿Cómo llamarán los estudiantes de dentro de cien años a esta época que nos ha tocado vivir? ¿Estamos en guerra ahora? Lo parece. Sólo que no es una guerra como las de antes. Pero atención, cuando pregunto si estamos en guerra, me refiero a nosotros, a España, a Europa. En otros sitios, como Oriente Medio o África, la guerra parece ser eterna.
Estamos últimamente sobresaltados con continuos atentados del Estado Islámico, el ISIS o el Daesh. Ponerle tantos nombres al enemigo creo que es un error, nos dispersa. Son atentados bárbaros. Y eso que en España estábamos hechos a las barbaridades de ETA. Pero aquí la tortura sube a niveles extremos. Degollamientos, crucifixiones, ahogamientos, lanzamientos desde las alturas. Salvajismo puro y duro. Y hay víctimas, muchos tipos de víctimas.
Por supuesto, las primeras víctimas son los muertos, los heridos, sus familias y sus seres queridos que son los que sufren en primera persona los ataques.

¿Me permiten no ser de ustedes?


Este mensaje va dirigido a esos censores de la moral política, religiosa y espiritual que continuamente en cualquier red social se permiten el lujo de decirte cómo tienes que ser, según ellos. Algo muy distinto a opinar sobre lo que tú escribas. Una diferencia tal como la que va de la dictadura a la democracia. Para ellos, para los moralistas y nuevos inquisidores sociales, si no eres una cosa, eres otra.
Tú tienes que tener a la fuerza un casillero en su particular catálogo de individuos. Catálogo muy simple que se divide en el bando de los buenos, o sea, ellos: los que saben, los que te mandan a leer libros –los suyos, claro, que por cierto, suelen ser muy pocos–, los que se toman el poder incluso de pensar por ti y enjuiciarte. Son tan chulos que se arrogan con la capacidad de valorar la intensidad de tus emociones más íntimas: que si eres ateo, que si estás lleno de odio, que si eres un vengativo. Incluso valoran tu sexualidad. Son sucedáneos de sociólogos.

miércoles, 13 de julio de 2016

Nadie me escucha

Autora:

Nadie me escucha
es tu lamento silente
ante la noche grande.
Nadie me escucha.
El abandono de la vida.
El Dios oculto que no aparece.
La puerta negra delante tuya.
Y no hay nadie.
Nadie te escucha.
Sólo mi mano
que siente tu miedo.
Tu miedo que es el mío.
Nadie me escucha.
Nadie te escucha.
Es el lamento de Viernes Santo
que llega en la noche de febrero.
Dios mío, Dios mío
¿por qué me has abandonado?

Es el grito que queda
cuando la oscuridad comienza.
Tu cuerpo ya no habla.
Sólo escucho tu voz
que tengo dentro.
Nadie te escuchó.
Sólo mi mano
que sintió tu miedo
y con él se quedó.

(*) Nene, nadie me escucha fue una de las últimas frases que mi hermana me dijo antes de morir.